Muestra del México Colonial en sus mejores etapas, esta hacienda potosina nos deja ver la fusión de dos mundos, con sus abundantes tradiciones y su correspondiente cultura. Y así, de esta manera, la belleza y el esplendor virreinal, contrasta con la dinámica modernidad de los tiempos recientes. Los alrededores de la Hacienda de Bocas, además, es un espacio donde sus habitantes hacen de sus gestiones comerciales un verdadero arte y del centro del país, una región turística propicia para la aventura, la diversión, la actividad deportiva y el esparcimiento.

La mejor forma de conocer y absorber lo mejor de este pueblo, es recorrerlo a pie. Muy cerca se encuentra el templo del Santuario, que está justo entre la presa de Bocas y la capilla de la Sanjuanita. Si te gustan las actividades al aire libre, aquí podrás practicarla. Si prefieres algo más tranquilo, organiza un picnic y respira aire puro.

Recorrer las casonas de La Huaracha, El Varal y El Malacate, es regresar el tiempo a un pasado de abundancia. Aunque ahora sólo verás las huellas de lo que alguna vez fue, déjate llevar por ese regreso al pasado y admira los vestigios.

Procura que te toque un jueves en Bocas para visitar "el mercado sobre ruedas" en donde encontrarás productos orgánicos. Ademas de consumir productos de la región no dejes de probar las gorditas, sopes y la deliciosa nieve, que se prepara en Bocas.